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    15 de junio de 2017

    Opinión

    Por Daniel Godoy

    La situación en la estructura del Ministerio de Salud de la Nación es de extrema gravedad.

    Más de 500 trabajadoras y trabajadores llevan 2 meses sin cobrar, con todas las implicancias adivinables cuando no llega el sueldo al bolsillo, en un contexto de inflación sostenida y severa como la que vivimos.

    Todos los días se modifican las estructuras y los organigramas del Ministerio, e ingresan nuevos funcionarios con cargos jerárquicos y sueldos extravagantes.

    Los compañeros y compañeras siguen soportando la angustia de las formas precarias de empleo, y las distintas formas de apriete y desánimo, como la falta de funciones, las versiones de pasillo, las evaluaciones de personajes que conocen nada de la institución, y las restricciones a derechos consagrados en las relaciones laborales: licencias, permisos, etc.

    Se vacían Programas y funciones de extrema sensibilidad sanitaria, como vacunaciones, control de vectores, Remediar, Salud sexual y reproductiva, Salud Mental.

    Los insumos que deben llegar a los territorios están en falta, como anticonceptivos, medicamentos de los Botiquines Remediar (ahora CUS MEDICAMENTOS), vacunas.

    En buena parte del territorios nacional, la conflictividad es permanente: bajos salarios, precarización, falta de insumos, violencias, calamidades edilicias.

    Mientras, como verdaderos espejitos de colores, ya empiezan a circular en varias provincias, ambulancias ploteadas con la sigla CUS, el nuevo plan por el que se pretende vaciar a los hospitales de pacientes y de personal, dándole carnets de pobres a los pobres para que se atiendan según una cartilla recortada de prestaciones y enfermedades; eso sí… pudiendo elegir entre hospitales públicos o Clínicas y Sanatorios.

    La falta de personal está siendo compensada con recolocación compulsiva de personal de Salas periféricas a Hospitales, como el caso de José C. Paz donde el intendente Mario Ishii ha comenzado a desplegar el cierre de casi 30 Unidades Sanitarias.

    El campo de la Salud y la enfermedad en la Argentina se desliza en medio de este contexto de desmadre, abandono, achicamiento y desmantelamiento de áreas sensibles de Programas y efectores del Sector Público.

    Mientras, se mantienen y/o aceleran los procesos de enfermedad determinados por la desigualdad y pobreza, y por las consecuencias del modelo extractivista, responsable entre otras cosas de la actual epidemia de dengue, Zika y demás, la más grave sin duda de los últimas décadas.

    En este marco, el SECTOR SALUD, sus usuari@s y sus trabajador@s, estamos seriamente amenazados tras la máscara de proyectos modernizadores, que pretenden consolidar e incrementar el ajuste y las desigualdades entre el capital y el mundo del trabajo.

    Cobertura Universal de Salud (CUS), precarización, despidos, achicamiento, desmantelamiento, son todas caras de la misma moneda.

    La ecuación es MENOS ESTADO IGUAL MÁS ENFERMEDAD.

    El plan es la privatización de las políticas sociales (Educación Salud Obras Sociales y Previsión Social), como parte integrante de la Tercera Reforma del Estado que Macri y compañía están implementando.

    Y el deterioro intencionado del Sistema Público, la crisis de infraestructura, el desfinanciamiento, las distintas formas de precarización laboral, el vaciamiento de programas, la falta de insumos, son las formas veladas por las que se busca desacreditar lo público como paso previo a su privatización.

    Lxs trabajadorxs formamos parte del primer dique resistencia y contención de estos planes, a partir de la conciencia de que somos la pieza de ajuste de este proceso de reconversión.


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